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quinta-feira, janeiro 02, 2014

Fotografia/Antártida: Encontrados no gelo antártico negativos esquecidos da expedição Shackleton 1914-1917


Membro da equipe da Antartic Heritage Trust que encontrou os negativos da expedição de Shackleton de 1914-1917 no refúgio antártico de Scott.
Fonte: Desnível.Com

Nada como começar a primeira postagem de 2014 tratando de... fotografia!

Recebi ontem do meu amigo Leonardo Bazzana, guia de montanha em Mendoza, Argentina, o link com a notícia da descoberta no gelo da Antártida de 22 negativos inéditos da Expedição Imperial Transatlântica liderada por Sir Ernest Shackleton entre 1914 e 1917.

As expedições ao continente gelado já foram abordadas aqui no Blog Terra Australis em pelo menos três postagens que podem ser lidas aqui:

- ESPECIAL - Livros/Náutica/Fotografia - Shackleton, Hurley e a inacreditável saga do Endurance! (12/01/2010)

- Explorações/Antártida: As bases polares de Shackleton e Scott - A preservação de monumentos em condições extremas (22/01/2010)

- Explorações/Antártida: Navio polar de Ernest Shackleton é encontrado depois de 107 anos no fundo do mar! (09/03/2022) 

O mérito do feito é da fundação neozelandesa Antartic Heritage Trust durante os trabalhos de restauração de um dos centenários refúgios dos pioneiros da exploração polar que ainda se conservam no gelo da Antártida. O achado dos negativos se deu em uma cabana construída por Scott durante a corrida de conquista ao pólo sul e posteriormente ocupada por uma das expedições lideradas por Shackleton. O material estava congelado em uma caixa de madeira encontrada em uma pequena peça que se supõe tenha sido originalmente utilizada como quarto escuro pelo fotógrafo Herbert Pointig, da Expedição de Scott de 1910-1913.

Não se conhece ainda com certeza a autoria das imagens e embora elas não contenham nenhuma nova informação sobre as expedições polares, sem dúvida constituem um material inédito de grande importância histórica.

Os negativos estavam congelados e unidos entre si, tendo sido levados para a Nova Zelândia para o trabalho de restauração e digitalização das imagens que continham. Além das paisagens antárticas, em duas delas aparece Alexander Stevens à bordo do navio Aurora, cientista-chefe da Expedição de Shackleton de 1914-1917. 

As fotografias podem ser conferidas online AQUI.

    Alexander Stevens à bordo do Aurora durante a expedição de Shackleton de 1914-1917. Fonte: Desnivel.Com
Fonte: Desnivel.Com

O achado dos centenários negativos de nitrato de celulose me levam à imediata reflexão quanto conservação da memória fotográfica em tempos de digitalização total da informação.

Embora com inegáveis e justificados prejuízos na qualidade da imagem, o certo é que as fotografias gravadas em rústicos negativos de nitrato de celulose sobreviveram no gelo antártico por um século. Será que as imagens digitais que produzimos às mancheias e armazenamos nos atuais substratos magnéticos, supostamente tidas como eternas, ainda poderão ser encontradas daqui a 100 anos???

Informações mais completas sobre este achado histórico podem ser vistas no relatório da Antartic Heritage Trust neozelandeza AQUI e conferidas mais abaixo a matéria original publicada pela revista espanhola Desnível, especializada em montanhismo.


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Fonte: Desnível.Com

PERTECEN A LA EXPEDICION DE SIR ERNEST SCHACKLETON DE 1914-17

Encontradas en una cabaña del capitán Scott 22 fotos tomadas en la Antártida hace 100 años

En una cabaña abandonada en el Cabo Evans, en la Antártida se encontraron varios negativos fotográficos, algunos en buen estado de conservación. Estaban congeladas y pegadas entre sí. Son fotos tomadas hace 100 años, durante la Expedición Imperial Transatlántica (1914-1917) que dirigió el explorador Ernest Shackleton.

Por Víctor Riverola y Jekaterina Nikitina - Jueves, 2 de Enero de 2014 - Actualizado a las 13:30h.
La Antartic Heritage Trust de Nueva Zelanda presenta 22 imágenes reveladas y restauradas tomadas en la Antártida hace 100 años.

En una cabaña abandonada en el Cabo Evans, en la Antártida y por caprichos del destino, se encontraron varios negativos fotográficos, algunos en buen estado de conservación. Todas las placas de nitrato de celulosa encontradas en la cabaña, se encontraban congeladas y pegadas entre sí, no obstante, la fundación neozelandesa Antartic Heritage Trust (Fundación del Patrimonio de la Antártida) ha podido trabajar durante casi un año con todo el material hallado, restaurando y revelando 22 fotografías en blanco y negro tomadas en la Antártida hace 100 años, durante la Expedición Imperial Transatlántica(1914-1917) que dirigió el explorador Ernest Shackleton. Los negativos de nitrato de celulosa, considerados como una pieza única a nivel histórico, estaban congelados dentro de una caja en la pequeña habitación que Herbert Ponting, fotógrafo de la expedición de Scott de 1910 a 1913, utilizaba como cuarto oscuro. Dicha expedición ocupó la cabaña durante un tiempo indeterminado, siendo para ellos un enclave estratégico bastante familiar pues, según parece, el propio Scott ya había utilizado dicha cabaña como campamento en varias expediciones anteriores. El explorador inglés se convirtió en toda una celebridad al perder la carrera por ser el primero en llegar al Polo Sur por 33 días frente al noruego Roald Amundsen. Aunque de momento se ignora el nombre del autor de las fotografías, se está trabajando con la hipótesis de que sean obra del sacerdote y fotógrafo licenciado en Cambridge, Arnold Patrick Spencer-Smith, miembro del conocido Ross Sea Party, que formó parte de la Expedición Imperial Trans-Antártica de Sir Ernest Schackleton entre 1914 y 1917. La Ross Sea Party ocupó la cabaña de Scott entre los años 1915 y 1917.

La Fundación se encarga en estos momentos de acabar de inventariar y restaurar las imágenes recuperadas, algunas bastante deterioradas y otras en mejor estado. Los miembros de la fundación han identificado varias zonas de la Antártida con bastante exactitud, como pueden ser el estrecho McMurdo o la isla de Ross, donde el grupo menos numeroso quedó atrapado. Como detalle significativo, junto a los paisajes identificados, en alguna de las imágenes se puede ver con claridad al jefe científico de la expedición, Alexander Stevens, en el Aurora.

El descubrimiento de las imágenes fue una casualidad incluso para los máximos responsables de la Fundación neozelandesa. “No pensamos que la pequeña caja que encontramos tuviera nada de relevancia”, comentó el director ejecutivo de la fundación, Nigel Watson. -“Este ha sido un hallazgo realmente emocionante, de gran valor histórico. Es algo único y estamos encantados de poder ver expuestas fotografías míticas 100 años después. Es un testimonio y un homenaje de nuestros esfuerzos para conservar el legado que nos dejó Scott durante el tiempo que pasó en la cabaña del Cabo Evans”, añadió Watson.

Mark Strange, responsable de todo el proceso de restauración, ha comentado que los negativos han necesitado un tratamiento especial que se inició hace casi un año, comenzando por la ardua tarea de separar y limpiar (incluyendo la manipulación de los moldes y la eliminación de marcas y arañazos) las placas que se encontraban en mejor estado, trabajando para consolidar todas las capas de imagen de nitrato de celulosa. Las primeras 22 placas separadas se revelaron y se enviaron a la New Zealand Micrographic Services para ser escaneadas con un escáner de alta resolución profesional. Las imágenes escaneadas digitalmente se convirtieron en positivos digitales de alta calidad, que fueron entregadas a laAntartic Heritage Trust para su conservación y almacenamiento en las mejores condiciones posibles.

Este no es el primer descubrimiento llamativo de esta fundación austral, que durante otra expedición científica en la Antártida, en 2010 había encontrado tres barriles de whisky y dos de brandy pertenecientes a otra expedición de Shackleton, en este caso la que dirigió en 1908.
Grandes nombres en la Antártida

Durante la segunda aventura de Scott en la Antártida, el explorador inglés encabezó un grupo de cinco hombres que alcanzó el Polo Sur el 17 de enero de 1912, aunque sólo para descubrir que la expedición noruega capitaneada por Roald Amudsen se les había adelantado. En su viaje de vuelta, Scott y sus cuatro camaradas perecieron por una combinación de agotamiento, hambre y frío extremo. Antes de su nombramiento para dirigir la Expedición Discovery, Scott había seguido una carrera convencional en tiempo de paz como oficial de la armada inglesa, donde las oportunidades de promoción profesional estaban limitadas y, por tanto, muy solicitadas por los oficiales ambiciosos. Fue la oportunidad para obtener distinción personal lo que llevó a Scott a liderar la Discovery, más que ninguna otra predilección por la exploración polar. Sin embargo, tras dar este paso su nombre quedó inseparablemente vinculado a la Antártida, el campo de trabajo al que dedicó los últimos doce años de su vida.

Tras conocerse la noticia de su muerte, Scott se convirtió en un icónico héroe británico, un estatus que mantuvo durante más de medio siglo y que quedó reflejado en los numerosos memoriales levantados por todo su país. En las últimas décadas del siglo XX su leyenda fue evaluada de nuevo y la atención se centró en las causas del desastre que terminó con su vida y con la de sus camaradas, así como el grado de culpabilidad del propio Scott. Así, el explorador pasó de leyenda a figura controvertida, cuestionada en su competencia y carácter. En el siglo XXI su figura ha sido considerada más positivamente, y se enfatiza su valentía personal y estoicismo al mismo tiempo que se reconocen sus errores y el fracaso de su expedición se achaca principalmente a la mala fortuna.

Aquella expedición, tras la pérdida por los aventureros ingleses del honor de ser los primeros que llegaban al extremo más austral del globo, quería batir otro récord: ser la primera que cruzaba el continente helado. Pero tampoco pudo ser. Para empezar, uno de los barcos de la partida, el Endurance, quedó atrapado por los hielos que lo comprimieron hasta romperlo. Ello supuso una importante pérdida de material. Sin embargo, Shackleton, que ya había viajado con anterioridad a la Antártida, consiguió mantener el grupo de 27 personas sin bajas hasta que fueron rescatados dos años más tarde, en lo que se consideró un prodigio de supervivencia. La otra parte de la expedición, encargada de aportar suministros al final de la expedición, tuvo peor suerte: también perdió el barco, el Aurora, y se vio bloqueada, y de los 10 hombres que la componían solo regresaron con vida siete.

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POSTAGENS RELACIONADAS NESTE BLOG:

segunda-feira, abril 16, 2012

Cinema: Xingu, a epopéia dos Irmãos Villas Bôas

Fonte: Divulgação Xingu
Há anos li "A Marcha para Oeste", a narrativa dos irmãos Villa Bôas sobre os 42 anos de duração da Expedição Roncador Xingu. Ontem fui conferir "Xingu", a versão para o cinema de Cao Hamburguer.

Sem perder a essência da obra original, me deliciei com uma fotografia espetacular, planos épicos, grande beleza cênica, produção primorosa e uma trilha sonora que não perde em nada para os filmes estrangeiros.

Me fixei na tela e o o filme passou em um piscar de olhos, emocionante! Um valioso resgate desta bela passagem da nossa história e de personalidades que merecem um lugar na nossa memória.

Quem diria que 440 anos depois da dominação européia do continente ainda existiriam - como existem - índios completamente isolados da dita civilização?

Recomendo!

Curtam aqui algumas imagens do filme e o trailer oficial.








Todas as fotos: Divulgação Xingu


FICHA TÉCNICA:


Direção: Cao Hamburger
Produção: Fernando Meirelles, Andrea Barata Ribeiro,
Bel Berlinck
Roteiro: Elena Soarez, Cao Hamburger, Anna Muylaert
Direção de Fotografia: Adriano Goldman, ABC
Direção de Arte: Cassio Amarante
Produção de Elenco: Patricia Faria, Cecília Homem de Mello
Produção de Elenco Indígena: Francisco Accioly
Montagem: Gustavo Giani
Música: Beto Villares
Supervisão de Pós Produção: Hugo Gurgel
Desenho de Som e Mixagem: Alessandro Laroca,
Eduardo Virmond Lima, Armando Torres Jr.
Som Direto: Paulo Ricardo Nunes
Figurino: Verônica Julian
Caracterização: Anna Van Steen
Diretor de Produção: Marcelo Torres
Diretora Assistente: Márcia Faria
Produtora Executiva: Bel Berlinck, Andrea Barata Ribeiro
Empresa Produtora: O2 Filmes
Co-produção: Globo Filmes
Distribuição: Downtown Filmes, Sony Pictures e RioFilme
Elenco: João Miguel (Claudio Villas Boas),
Felipe Camargo (Orlando Villas Boas),
Caio Blat (Leonardo Villas Boas), Maiarim Kaiabi (Prepori) Awakari Tumã Kaiabi (Pionim), Adana Kambeba (Kaiulu)
Tapaié Waurá (Izaquiri), Totomai Yawalapiti (Guerreiro Kalapalo)
Participação Especial: Maria Flor (Marina),
Augusto Madeira (Noel Nutels), Fabio Lago (Bamburra)

segunda-feira, janeiro 23, 2012

Antártida: Final dos trabalhos na Criosfera I

Embarque da equipe no Ilyushin 76 para retorno à Punta Arenas. Foto: Alexandre Alencar / UERJ
A expedição brasileira que instalou o módulo Criosfera I desmotou seu acampamento 470 Km adentro do Continente Branco, em pleno Platô do Manto de Gelo da Antártica Ocidental, e está voltando para casa.

Depois da bem sucedida missão o primeiro ato dos cientistas ao desembarcarem em Punta Arenas/Chile foi tomar um banho de verdade depois de dois meses isolados em meio ao gelo.

Em breve o coordenador dos trabalhos, Jefferson Simões, deverá apresentar um relato das principais realizações da Expedição Criosfera.

Jefferson Simões. Foto: Ulisses Bremer / UFRGS

POSTAGENS RELACIONADAS AQUI NO TERRA AUSTRALIS:

- 30/10/2011 - Antártida: Expedição brasileira instalará estação de pesquisas no Continente Branco
- 13/01/2012 - Antártida: Inaugurada nova base brasileira

sexta-feira, janeiro 13, 2012

Antártida: Inaugurada nova base brasileira Criosfera I


Criosfera 1 é inagurada no Continente Antártico. Foto: Centro Polar e Climático da UFRGS

Em outubro último noticiei AQUI no blog o embarque da expedição que instalaria a primeira estação polar brasileira na parte continental da Antártida.

Pois abro esta postagem com a foto da inauguração da Criosfera I no último dia 12 de janeiro, o primeiro módulo brasileiro para coleta de dados sobre a atmosfera, arduamente instalado 472 Km adentro da plataforma continental.

O módulo foi contruído no Brasil pelo Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais – INPE, despachado de em caminhão para Punta Arenas, no Chile, de onde seguiu em uma aeronave russa Ilyushin até o Continente Antártico. Dali seguiu o longo trecho final até o seu ponto de instalação nas coordenadas 84°S 79°30'W tracionada por um trator de gelo, onde os demais integrantes da expedição foram deixados de avião.


Embarcando no Ilyushin rumo à Antártida no Foto: INPE
No Continente Branco a Criosfera seguiu até o seu local definitivo tracionada por um trator especialmente desenvolvido para uso no gelo. Foto: Estado de São Paulo

Marcelo Sampaio, engenheiro do INPE e coordenador técnico do Projeto Criosfera 1 acompanhou o módulo na sua jornada pelo gelo e supervisionou a equipe de cientistas do INPE, e das universidades federais do Rio de Janeiro e do Rio Grande do Sul (UERJ e UFRGS) que participaram da montagem da estação polar.

O módulo Criosfera 1 na situação atual (antes da inauguração), ja com vários instrumentos e estação meteorlogica automatica instalada. Foto: Alexandre Alencar (UERJ)

A nova estação representa uma importante conquista do Programa Antártico Brasileiro e fará a monitoração automática do clima,  sendo alimentada por energia solar e monitorada via satélite.

Durante os trabalhos de montagem do módulo a equipe submeteu-se a temperaturas de até -17°C, com sensação térmica de -42°C, alojada em barracas polares e executando os trabalhos também ao ar livre.

Acampamento avançado, a 84°S, onde o módulo foi instalado. Foto: CPC/UFRGS/Divulgação
Uma outra parte da missão científica é a coleta de amostras (testemunhos) de gelo até a profundidade dee 100 metros, o que possibilitará, a partir da análise do ar nele contido, a reconstrução dos últimos 300 a 400 anos da história da atmosfera terrestre.

Testemunho de gelo. Foto: Marcelo Arevalo (CECS-Chile). Foto: Divulgação

O isolamento da equipe responsável pela Criosfera fez com quem passasse o Natal e o Ano Novo no gelo, muito longe de casa e, segundo o o glaciologista brasileiro Jefferson Simões, da Universidade Federal do Rio Grande do Sul (UFRGS), a temperatura esteve na casa dos -30°C e a comemoração do grupo foi dentro do módulo Criosfera 1, cujo termômetro marcava 14°C (positivos).

Ano Novo da equipe do acampamento avançado. Foto: CPC/UFRGS Divulgação

Encerrados os trabalhos de instalação do módulo a equipe de cientistas deverá retornar ao Brasil depois de mais de dois meses no gelo, o que requer um bom preparo não somente físico, mas também psicológico para suportar as condições climáticas extremamente adversas à vida humana.

Jeffeson Simões ilustrou muito bem o ambiente enfrentado pelos pesquisadores:


"Eu mesmo já fiquei nove dias dentro de uma barraca (ou melhor movendo-se da barraca de dormir para a barraca-banheiro ou para barraca-cozinha), aguardando a melhora do tempo. Há casos de quase 20 dias em uma barraca e onde rajadas de vento ultrapassaram os 180 km por hora.
Um explorador polar deve antes de tudo aceitar os limites dados pela natureza. Frio, ventos fortes constantes, neve à deriva, fendas no gelo, são todos fatores que poderão mudar seu planejamento idealizado no agradável escritório. Assim, entre os problemas mais incômodos para uma equipe no campo estão aqueles participantes muito acostumados às facilidades do meio urbano, que esperam que tudo ocorra como planejado e que tenham data de volta exata ao partir para uma missão antártica. Ainda podemos dizer que temos somente data provável de retorno! Para não acharem que estou falando de dias, há 40 anos ainda ocorriam atrasos de um ano no retorno para casa (simplesmente porque o navio que devia resgatar os pesquisadores não conseguia atravessar o mar congelado). Nos anos 1990, logo após a queda do muro de Berlim, alguns pesquisadores da ex-União Soviética ficaram de dois a três anos sem voltarem para o seu país. Bom, nosso grupo arrisca-se no máximo a atrasos de uma semana a 15 dias!"  Fonte: O Eco - Diário da Criosfera



Jefferson Simões, líder da expedição Criosfera. Foto: Divulgação CPC/UFRGS

domingo, outubro 30, 2011

Antártida: Expedição brasileira instalará estação de pesquisas no Continente Branco

Criosfera 1. Fonte: Zero Hora
Segundo informações recentemente divulgadas na mídia, uma missão científica partirá desde Porto Alegre rumo à Antártica para instalar um centro de monitoramento climático em pleno Continente Branco, projeto conduzido pela UFRGS e pela UFRJ.

Trata-se da Criosfera 1, projeto inédito coordenado pelo professor Jefferson Cardia Simões que, juntamente com mais 15 pesquisadores, permanecerão acampados no gelo por pelo menos 70 dias enquanto processam a instalação do módulo de instrumentos.

O módulo foi construído na Europa e equipado no Brasil e a A novidade desta expedição é a instalação do primeiro módulo científico brasileiro no interior do continente antártico, 2.500 quilômetros ao sul da Estação Antártica Comandante Ferraz. Ou seja, a distância Ferraz – Criosfera 1 é maior do que a distância entre a cidade do Rio de Janeiro e Belém do Pará (2450 km).

O módulo Criosfera 1 nas instalações da UFRGS antes de embarcar para a Antártida.
Fonte: Divulgação INPE/CPC
Os pesquisadores vão investigar sobre a química da atmosfera, glaciologia, geofísica e climatologia. Entre as pesquisas, destacam os estudos sobre o transporte de poluentes da América do Sul para o centro da Antártica.

Em especial, os cientistas estão interessados em saber se já existem sinais no continente gelado da poluição atmosférica causada pelas queimadas no Brasil. Para isso, o módulo Criosfera 1, amostrará continuamente o ar, coletando tanto gases como micropartículas sólidas, por exemplo, a fuligem decorrente da queima de biomassa e de hidrocarbonetos.

A vida em um acampamento no gelo, em condições extremas, não é nada fácil como se pode imaginar. E assim bem conhecem os montanhistas... 

Os pesquisadores ficarão alojados em 5 barracas dormitório e 1 cozinha, em condições de temperatura de até - 36ºC, sem banho durante todo o período e com um kit pessoal que os possibilitará trocar a roupa de baixo a cada 10 dias.

A estação deverá funcionar automaticamente alimentada por energia solar e eólica e os dados coletados serão enviados por satélites, e a intenção é obter análise sobre os reflexos dos poluentes gerados na América do Sul no continente.